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dimecres, 20 de novembre del 2019

Els bisbes i la unitat d’Espanya

El president de la Conferència Episcopal Espanyola, Ricardo Blázquez Pérez, ha demanat en la sessió inaugural de la CXIV Asamblea Plenaria que la ''temptació del caos no prevalgui mai sobre la unitat assegurada per la Constitució”. Aquestes paraules m’han impressionat. Blázquez ha fet tot un manifest de regeneració política en pocs mots. La primera part de la frase és pròpia de qui té por al canvi. Penso que només es pot criticar el caos, des de la més profunda comprensió conservadora i immobilista de les dinàmiques socials. Els estudis sociològics revelen que les societats progressen quan s’alteren els equilibris interns i sorgeix el caos. En aquest instant, el que cal es saber gestionar els moments caòtics per conduir el canvi a bon port. Per això, benvingut sigui el caos perquè gràcies a ell podem progressar. 

Dit això convé reflexionar sobre la segona part de la frase: la unitat. No és la unitat, en abstracte, sinó la unitat d’Espanya. Tot en majúscules. Aquí és on Ricardo Blázquez pren partit en favor de les visions unionistes. El president de la Conferència Episcopal no és inclusiu i ignora als cristians que estan a favor de les opcions independentistes. Paradoxalment, per analogia a la crítica que els unionistes fan al president Torra, només representa a uns cristians d’Espanya. Com a introducció al seu excursus prèviament havia dit: “En els últims dies persones amb responsabilitats polítiques han emès opinions sobre la nostra situació; unes clares que tranquil·litzen, altres bastants fosques que deixen perplexitat i altres de caràcter reivindicatiu que creen sobresalts. No és exagerat dir que probablement una certa confusió ens envolta; com aquestes manifestacions que s'han anat succeint freguen amb freqüència aspectes fonamentals de la Constitució aprovada l'any 1978, la inquietud afecta més profundament a la nostra convivència”. És, sens dubte, una descripció del caos que anunciarà després. Pel cardenal Blázquez el remei al caos és la unitat constitucional. Fora de la Constitució, només hi ha el caos. El president de la Conferència Episcopal Espanyola afirmà La Constitució no té data de caducitat ni està limitada a algunes generacions. Està oberta a possibles reformes per a les quals la mateixa Constitució ha indicat el procediment. L'èxit de la Transició amb el fruit de la Constitució va ser motiu de serenitat que no pot ser qüestionat trencant l'acord amb el qual va ser aprovat”.

Ricardo Blázquez defensa el consens constitucional i adverteix que no es pot trencar aquest acord. Bé, és una opinió. Però també es pot pensar el contrari. És a dir, que sense un nou consens no pot haver-hi pacte i que ara, els esdeveniments qüestionen la solidesa dels acords presos en el període constituent. La reflexió sobre la unitat d’Espanya feta pel cardenal Blázquez és un afer polític, perquè la unitat d’Espanya no és una qüestió moral, sinó una solució política concreta a l’articulació de l’Estat tan legítima com la contrària, el reconeixement del dret a l’escissió d’una part d’aquest Estat. La unitat d’Espanya ni és sagrada ni és bé moral. No pensen així molts bisbes. L’anterior secretari de la Conferència Episcopal espanyola afirmà amb rotunditat “posar en perill la convivència dels espanyols negant unilateralment la sobirania d'Espanya sense valorar les greus conseqüències que aquesta negació podria comportar no seria prudent ni moralment acceptable. Pretendre unilateralment alterar aquest ordenament jurídic en funció d'una determinada voluntat de poder local o de qualsevol tipus és inadmissible”. Aquesta és el pensament de molts bisbes de la Conferència Episcopal. Davant d’aquest criteris, no hem d’insistir tossudament que la unitat d’Espanya no és, en sí mateixa, cap bé moral que pugui avantposar-se al dret inalienable dels pobles de l’Estat a decidir la seva organització política i la seva relació entre ells.

diumenge, 25 de novembre del 2018

El silenci preocupant dels bisbes espanyols

Queridos hermanos obispos españoles. Me permito dirigir a todos vosotros mi humilde reflexión con el más profundo respeto por vuestra responsabilidad de pastores de la Iglesia. Quiere compartir con todos vosotros mi inquietud ante vuestra actitud pasiva hacia la situación que vivimos en Catalunya. Me duele en lo más profundo del alma vuestra indiferencia ante las peticiones de diálogo por parte de quienes consideran que el independentismo es una opción política legítima, siempre y cuando se exprese, como ha sido hasta ahora, de forma democrática y pacífica. Como católico me incomodan los reiterados intentos, en los cuales han participado algunos destacados pastores de nuestra iglesia, de presentar la unidad de España como un valor casi sagrado. No hay peor idolatría que sacralizar las decisiones políticas humanas.

Os quiero transmitir, casi a modo de corrección fraterna, mi decepción por el escaso interés manifestado por muchos obispos españoles ante el escrito de trescientos sacerdotes y diáconos catalanes pidiendo abrir caminos de diálogo y reconciliación en relación al procés. Resulta desalentador percibir la indiferencia del episcopado español ante la voluntad de estos sacerdotes y diáconos, pastores de una iglesia que camina con el Pueblo de Dios, de proponer vías para resolver un conflicto que no encuentra, hasta ahora, las salidas políticas adecuadas. El texto de los sacerdotes y diáconos catalanes expresa el sentimiento vivo entre las comunidades cristianas de Catalunya sobre la sospecha de como los estereotipos y recelos dificultan establecer una comunicación fraternal sobre las dinámicas políticas existentes en Catalunya. En esta situación, es todavía más urgente pedir a todos un sobreesfuerzo para abrir todas las vías de diálogo y, ante el inicio de los próximos juicios a políticos catalanes y dirigentes sociales, apelar a la equidad, justicia y humanidad. Me ha decepcionado el silencio de muchos de los obispos españoles ante la carta de los sacerdotes y diáconos catalanes. Este silencio contrasta con el compromiso manifestado por algunos eclesiásticos catalanes que han sabido estar al lado de quienes hoy están en prisión y sus palabras pastorales han sido adecuadas para acompañar a quienes viven el momento político con desasosiego y desconcierto. Estos, a diferencia de vosotros, han sabido orientar las actitudes de los cristianos en estos momentos de incertidumbre. Confieso que esperaba que el episcopado español hubiera hecho lo mismo para contribuir a crear un espacio de dialogo orientado al acuerdo político, único espacio posible donde situar la salida de este conflicto.

Me da la impresión, y reconozco que ello me entristece enormemente, que buena parte del episcopado español ha adoptado una actitud de parte en lugar de tender puentes para recomponer el diálogo. Nuevamente, se repiten errores históricos que tan negativamente han perjudicado la imagen de la iglesia española en un pasado no tan lejano. El conflicto político que vive una importante parte del pueblo catalán con el Estado español merece una mejor atención por parte del episcopado español. El silencio entristece el alma porqué ante la injusticia los cristianos debemos ejercer la denuncia profética. Actualmente, algunos dirigentes políticos y sociales están en prisión preventiva acusados de unos delitos que no cometieron. Paradójicamente, son acusados de unos delitos, sedición y rebelión, que a los cristianos nos resuenan próximos porque son los mismos que sirvieron para lleva a Jesús a la cruz. Sinceramente, como cristiano, como miembro del cuerpo eclesial, me indigno ante este silencio espeso tras el cual se esconde buena parte del episcopado español. Ante una acusación injusta, el silencio no es la actitud esperada para quienes se presentan como cristianos.

Siempre hemos de volver a la oración para descubrir como la causa de Jesús nos ilumina nuestro camino en el mundo de la acción política. No podemos eludir la responsabilidad de situarnos como cristianos al lado de quienes están padeciendo una injusta acusación alentada y jaleada por afirmaciones fundamentadas en el odio y la venganza. Los cristianos hemos de procurar ser personas pacificadoras desde el convencimiento que debemos situarnos al lado de quienes sufren y padecen cualquier tipo de justica. Por todo ello, queridos hermanos pastores del episcopado españolo, os ruego que asumáis con vigor las palabras de la carta de los sacerdotes y diáconos catalanes cuando afirman que es “más a lo que nos une que lo que nos separa, y no anteponemos nunca ideologías ni leyes humanas al respeto recíproco y en la verdadera justicia. No hacemos nada por rivalidad ni por arrogancia y no miramos cada uno por nosotros, sino procuramos todo por los otros (cf. Flp 2,3-4), pidiendo juntos en la oración que el amor de Cristo y el amor recíproco en Cristo nos haga a todos promotores y testimonios de auténtica fraternidad cristiana entre todos”.

Desde este sentimiento de fraternidad plena, pido a los obispos españoles una orientación pastoral que, inspirada en la Doctrina Social de la Iglesia y respetuosa con los derechos de Catalunya, permita empezar el diálogo político sobre cuál debe ser la relación entre Catalunya y el Estado español. Ante la proximidad del inicio del juicio penal contra varios líderes políticos y sociales catalanes, acusados de unos delitos que muchas voces expertas niegan su naturaleza, os pido que como obispos, no actuéis por prejuicios y seáis sensibles a la búsqueda de la verdad y la justicia las cuales, como en todo proceso de discernimiento se ilumina con el recuerdo de la pasión y resurrección de Jesús.

dilluns, 13 de desembre del 2010

Carta escrita, pero no enviada, a monseñor Renzo Fratini

Estimado monseñor Renzo Fratini, nuncio de Su Santidad.

He coincidido con usted en varias ocasiones y alguna vez hemos intercambiado saludos, pero entiendo que no haya retenido mi nombre. En su momento fui director general de Asuntos Religiosos en el gobierno autonómico catalán y no soy indiferente a lo que sucede en la Iglesia católica. Este fin de semana, el sábado, he vuelto a coincidir con usted en Terrassa, en el venturoso acto de inauguración de la sede de la curia episcopal, y el domingo en Solsona en la exultante ceremonia de consagración del nuevo obispo, Xavier Novell. Obispo que agrada por su sinceridad y claridad. Después de reflexionar durante todo el día de hoy he pensado que tenía que escribirle guiado por el espíritu de corrección fraterna tan propia, pero tan poca practicada y aceptada entre los cristianos.

En los dos actos mencionados usted se ha dirigido a los fieles y a los asistentes en castellano, salvo unas breves palabras de saludo inicial y de despedida. Me ha sorprendido su persistencia en no utilizar el catalán cuando en un acto similar al de Terrassa, en este caso en el obispado de Sant Feliu, fue más generoso en el uso de la lengua que utilizamos mayoritariamente los católicos en Cataluña. Los católicos catalanes quedamos gratamente reconfortados el comprobar con que naturalidad el Papa Benedicto XVI utilizó, y con muy buena pronunciación, el catalán en la liturgia de la consagración de la basílica de la Sagrada Familia. Meses antes, ya experimentamos una alegría similar al ver cómo el cardenal Bertone utilizaba con total desenvolvimiento el catalán en la plegaria nocturna de Santa María en Montserrat y como, de forma espontánea, empezó entonar y dirigir el Virolai, el canto a nuestra virgen Moreneta. Usted no ha ido por esta línea y me sabe mal. Recuerdo que en Terrassa, cuando usted nos pidió orar y nos invitó a rezar el Padre Nuestro, pese a que lo inició en castellano, todos los asistentes seguimos en catalán. En la catedral de Solsona, repleta de fieles entusiasmados con el acto litúrgico, usted mismo pudo comprobar cómo el arzobispo Lluís Ladària, secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe, realizó toda la liturgia y la homilía en catalán con su peculiar acento de Mallorca.

Monseñor Fratini, espero que usted no se interrogue por qué los catalanes usamos el catalán en la liturgia en Cataluña si todo el mundo entiende el castellano. Es una pregunta absurda e impropia hoy en la España de las autonomías. Es cierto, no se puede negar que en Cataluña todo el mundo entiende y habla el castellano, pero muchos catalanes hemos aprendido a orar en catalán y nos dirigimos al Señor y a la Virgen en catalán. Por ejemplo, habrá comprobado que los catalanes a la Virgen María le decimos, fundamentalmente, Mare de Déu. Es nuestra aportación especial a la devoción mariana, de la misma manera que tenemos una versión del credo particular, por cierto cantada por Benedicto XVI en la Sagrada Familia, donde, además de la profesión de fe se afirma la romanidad de la iglesia catalana. Su estancia de este fin de semana espero que le ha permitido comprobar el vigor del catolicismo en Cataluña, la consideración de respeto que éste tiene por parte de las autoridades políticas y como el catalán es una lengua viva y sentida por los feligreses. Pienso que esta realidad de fe encarnada en una cultura particular es lo que ha motivado a Benedicto XVI a hacer una referencia explícita a la realidad catalana en su último libro entrevista "La luz del mundo".

Espero que la próxima vez que usted venga a Cataluña nos pueda hablar en catalán. No se preocupe por su dicción o pronunciación, los catalanes apreciamos el esfuerzo de utilizar nuestra lengua. Otros antecesores suyos, con predisposición y aprendizaje, emplearon en más de una ocasión el catalán en sus estancias en Cataluña. Como le supongo sinceramente predispuesto, sólo falta encontrar quien le ayude a expresarse con fluidez en catalán. Seguro que encontrará en su entorno próximo persones dispuestas a facilitarle a expresarse en la lengua utilizada por muchos santos y santas, hombres y mujeres a lo largo de la historia de la iglesia. Seguro que tendremos una nueva ocasión de saludarnos y felicitarnos gozosamente por sus progresos en nuestra lengua. Seguro que entonces habremos avanzado en la comprensión de que una lengua, que en si en principio le puede parecer extraña, gracias a un nuevo Pentecostés, nos hermana y nos hace sirvientes de una comunidad que espera un anuncio comprensible del Evangelio, tal como se dijo el pasdo domingo en Solsona. Fraternalmente.

dijous, 6 de maig del 2010

Emprenyat, però no desafectat


L’entrevista del president del Govern amb el president del principal de l’oposició acabà malament. Hem sento decebut. En l’encontre d’ahir, la gesticulació superà al relat. Què queda d’ahir?. Molt poc. La crònica d’un gran desacord i d’una profunda decepció. Sorprenentment, quan més política cal, els líders polítics es mostren amb grans dosis de tacticismes. Dóna la impressió que els estrategues electorals de l'opisició han recomanat tensar la situació confiant que la política del no insistent i perseverant portarà importants rèdits electorals. Per la seva part, el govern sembla estendre continues cortines de fum per amagar un problema que sol no pot resoldre. L’atzucac del Tribunal Constitucional distreu massa o evita centrar l’atenció i els esforços en el que ara importa: sortir ràpid i bé de la crisi econòmica. Mentre tant, el país, que necessita un profund pacte polític per resoldre la greu crisi econòmica, es queda atònit veient com les persones que l’haurien de construir-lo no es posen d’acord.

L’agenda política no es resol de forma sensata i amb sentit comú. Es parla del mercat com una entelèquia inabastable. Els mercats són elevats a la categoria de bé moral. Però s’amaga que en els mercats hi ha molta indecència i obscenitat. Els mercats no són bens morals, ni ho podran ser-ho mentre els especuladors campin com vulguin i facin trontollar l’economia de països; o els directius de les grans corporacions tinguin uns incentius fabulosos, tot i que alguns hagin enfonsat l’economia mundial o les pensions d’alguns d’ells siguin d’escàndol. Un mercat així és immoral. Perquè és immoral pretendre responsabilitzar de la sortida de la crisi a tots els ciutadans, mentre els culpables segueixen acumulant beneficis o el sistema financer, gran receptor d’ajudes públiques, no els presten als emprenedors perquè creïn de nou riquesa. La lògic del màxim guany predomina sobre l’ètica de la responsabilitat i l’esforç.

En aquest moments, trobo a faltar una veu col·lectiva de l’Església catòlica espanyola. Església tant ràpida en opinar sobre altres, es mostra lenta per recordar al sistema econòmic que hi ha una ètica social que cal afavorir i respectar. Alguns pastors, a tall individual, han recordat el guiatge de la recent Doctrina Social de l’Església en l’anàlisi de l’economia global. En aquest sentit, el pensament de Benet XVI resulta clau. Però això no és suficient. Com tampoc ho és refugiar-se en la vigència de declaracions anteriors. La societat espera veus clares i decidides. Avui cal que els pastors de l’Església encapçalin el to profètic de la denúncia cristiana i aportin esperança allí on la crisi crea abismes d’exclusió. La societat espanyola necessita que les principals institucions del país, a més del rei Joan Carles I, reclamin que cal un gran acord polític per sortir de la crisi. Ara més que mai es temps per la política. La gran política construïda sobre una anàlisi encertada, unes alternatives consensuades i gran dosis de lleialtat institucional. Puc estar emprenyat, però no estic desafectat. Segueixo creient en els grans valors socials que han motivat a moltes persones a lluitar a favor de la justícia i l’equitat. Per això, reclamo més convenciment en aquestes creences bàsiques i més compromisos concrets per recuperar l’economia d’aquest país. Estic perplex, però segueixo confiant en la política.

dijous, 18 de març del 2010

Segons Zenit, no es respecten als catòlics a Espanya

L’agència de notícies Zenit, empresa amb força lligams amb el moviment eclesial “Legionaris de Crist” ha publicat una petita entrevista a José Andrés Rozas, membre del Consell de l’Associació de Juristes Cristians de Catalunya Duran i Bas. José Andrés Rozas també és degà de la Universitat Abat Oliba CEU de Barcelona y professor de Dret Tributari en la mateixa universitat.

A continuació reprodueixo un fragment d’aquesta entrevista on es evident que l’interès tant de l’entrevistador com l’entrevistat és denunciar que a Espanya hi ha persecució contra els catòlics.

¿Qué postura debería adoptar el Ejecutivo ante el fenómeno religioso y ante las distintas confesiones religiosas?


J.A. Rozas: De respeto, sin duda. Es sorprendente porque parece que el único prejuicio que es admisible en el debate público es el prejuicio anticatólico, y esto no tiene sentido. Es conocida la frase “todas las opiniones son respetables”, y así es, menos la de los católicos. Al menos merecemos el mismo respeto que cualquier otra confesión.

Desde el punto de vista antropológico, el Estado tiene que entender que el fenómeno religioso es inherente al hombre, en cualquiera de sus manifestaciones. El creyente no es un marciano, es un ciudadano de pleno derecho.

El Estado tiene una tendencia fuerte ha admitir como doctrina pública el agnosticismo, y como patología, o como mucho como cuestión que ha de quedar restringida al ámbito del hogar, la dimensión religiosa. Ese es un planteamiento que niega la realidad. Además, es sectaria, porque supone imponer como doctrina pública el agnosticismo, que es el problema de Educación para la Ciudadanía.

- ¿Entonces el Gobierno no respeta suficientemente la libertad de expresión de los católicos?

J.A. Rozas: Se ha creado un clima de opinión pública en el que funciona algo que es muy pernicioso y mucho peor que la censura: la autocensura. Todo el mundo es muy consciente de qué es lo que hay que decir para no ser expulsado de la sociedad civil y condenado a la muerte intelectual.

El problema es que la opinión del católico es arrinconada, en el mejor de los casos, al rincón de las extravagancias y de los frikis intelectuales. Hay un prejuicio singular: partir de la premisa de que todo lo que dice un católico lo dice porque se lo mandan los obispos y que, además, es una imposición para el resto de los ciudadanos. Esto supone tratar a los católicos como personas incapaces de razonar por sí mismas. También supone partir de la premisa de que el único que impone es el que propone el planteamiento católico para resolver las cuestiones sociales.

El planteamiento se ha de situar en el siguiente esquema: hay distintos modos de solucionar los problemas de la sociedad y uno de éstos modos es la propuesta de la Doctrina Social de la Iglesia, otro es la propuesta laicista y agnóstica. Puede triunfar uno u otro en el debate político. Pero ha de quedar claro que no es que una postura sea intromisiva e impositiva, y la otra neutral y aséptica.


Això és el que es pensa sincerament des de les files dels moviments conservadors del catolicisme espanyol i, que a través de Zenit, es projecte a tot el món. Molts catòlics d’aquest país sabem que això no és veritat i que al fer aquestes afirmacions s’està falsejant la realitat. Per això són necessàries altres veus d’esglésies, centrades i responsables, capaces de comunicar una altra imatge de les relacions entre l’Església catòlica espanyola i els governants. És una sort, per l’Església i la societat, tenir revistes o medis digitals, com Catalunyareligio entre altres, que transmeten una informació eclesial i política veraç. Que per molts anys duri.

diumenge, 5 de juliol del 2009

Els catòlics catalans diferents sí, dèbils no, afeblits tampoc.

La recent inauguració de l’Hospital de Sant Pau de Barcelona a estat una excel·lent ocasió per comprovar que, a Catalunya, la relació entre l’àmbit polític i social, i l’Església catòlica es normal. En l’acte inaugural coincidiren el President de la Generalitat, el cardenal arquebisbe de Barcelona, l’alcalde de la ciutat i la consellera de Sanitat. Cada una de les institucions implicades en l’Hospital de Sant Pau explicà el sentit que tenia aquest hospital en l’espai de la ciutat, en el treball assistencial i en l’àmbit de la política sanitària; així com el sentit de les futures activitats que es desenvoluparan en els antics pavellons modernistes de l’hospital. Fou un acte joiós: era la inauguració d’un nou equipament i un acte de normalitat democràtica i maduresa social.

A Catalunya, les relacions entre les institucions públiques i l’Església catòlica es basen en el respecte mutu i el reconeixement dels valors que la religió aporta avui a la societat. Dins de l’Església catòlica espanyola no tothom considera que l’Església catalana sigui una església vigorosa. Quan es pregunta que vol dir ser una Església vigorosa, la resposta és ben curiosa: hi ha poc seminaristes i els laics no estan presents en els moviments de l’església. Aquesta visió contrasta, curiosament, amb l’opinió del que fins fa poc era el nunci de la Santa Seu a Espanya. Aquest, en ocasió de l’acte de la Facultat de Teologia de Catalunya en motiu del seu 40 aniversari, diuen que a l’acabar la cerimònia institucional demanà la traducció a l’italià de les paraules del president de la Generalitat per enviar-les a Roma com a evidència de la bona relació, i del reconeixement del paper social de l’Església que tenia el govern de la Generalitat. També es comenta la bona impressió que se’n portà aquest nunci en la missa de la Festa de la Mercè, amb l’assistència del president de la Generalitat i de l’Alcalde de Barcelona, i com després de la cerimònia, les institucions eclesial i política anaren caminant pel carrer en comitiva des de l’església de la Mercè fins a l’ajuntament de la ciutat sense cap problema. El nunci pogué comprovar, en viu i en directe, que a Catalunya el diagnosi catastrofista de l’Església catalana és molt interessat i tergiversat. Es comenta que aquest, i altres qüestions, impressionaren positivament al nunci Manuel Monteiro de Castro. Suposa que aquest canvi de criteris de l’antic nunci fou, entre altres fets, el detonant de la furibunda campanya contra seu iniciada per la caverna del catolicisme espanyol.

Per més que es critiqui, i mai s’ha deixat de fer-ho, a l’Església catalana cal afirmar el camí de presència eclesial promogut per la comunitat catòlica catalana. Cal seguir per senda marcada pel Concili Provincial Tarraconense sense dubtar de la se va bondat. A Catalunya els catòlics vivim una experiència eclesial diferent, amb unes expressions de fe pròpies d’una cultura particular i hereus d’una tradició que sempre s’ha afirmat universal. Però cap d’aquestes realitats ens debilita com a cristians i afebleix a l’Església. Més aviat enforteix el testimoniatge cristià i ens apropa a la renovació paulina d’explicar la fe a través de la cultura del nostre temps. És aquesta dinàmica eclesial la que fa possible evitar els conflictes que solquen a l’Església espanyola. És aquesta voluntat d’entesa, per exemple, la que ha fet possible el consens que la recent aprovada Lleis d’Educació ha trobat en l’escola cristiana. Les discrepàncies que es poden donar, com és lògic, entre el poder polític i l’Església, s’estan resolent pel diàleg i no per l’enfrontament moralment desqualificatiu. De tot això es pot conclure afirmant que els catòlics catalans diferents sí, dèbils no, afeblits tampoc.

divendres, 19 de juny del 2009

L'avortament i el partit de Déu

La Comissió Permanent de l’Episcopat espanyol ha tret un comunicat en relació a l’avantprojecte de Llei d’Avortament. Sobre aquesta tema ja he escrit diversos post en els quals explico la meva posició. Ara voldria referir-me a alguns aspectes d’aquesta nota i algunes de les reaccions que s’han donat en l’àmbit polític.

La nota és dura i dramàtica. Alguns dels adjectius emprats són contundents: immoral i injusta. L’Església catòlica té tot el dret d’opinar sobre la moralitat i, per això, a partir dels valors propis pot judicar la moralitat de determinats actes. Es més, s’espera que l’Església orienti sobre la moralitat. En aquest punt s’equivoquen aquells que, des de l’esfera política, neguen als bisbes, per exemple, la possibilitat d’emetre judicis morals. Ara bé, és pot qualificar a la llei d’avortament, l’actual o propera, d’injusta?. Aquí el terme esdevé imprecís segons quines siguin les fonts de la justícia que serveixin de referent. Si la justícia és allò que es fa segons dret i raó, no crec que els bisbes puguin qüestionar la llei. La llei d’avortament i la seva modificació seran obra del Parlament en exercici de la sobirania del poble. En el cas de que bisbes proposin una altra font de legitimitat de la justícia, és evident que es donaria un conflicte de visions que justificarien l’ús de l’adjectiu injust. Espero que el judici moral emès per la Permanent de l’episcopat sobre l’avant projecte de llei no qüestioni la legitimitat del Parlament per fer la seva feina segons el mandat constitucional. Sinó és així, és preocupant el punt de vista amagat en aquesta nota de l'episcopat.

Les notes a peu de pàgina del document aporten llum sobre el marc conceptual des del s’ha escrit aquest document. S’associa l’avortament a les polítiques d’extermini d’Hitler i es vincula aquesta pràctica al totalitarisme comunista soviètic. En una nota a peu de pàgina, carregada de referència a l’autoritat, es proposa l’objecció de consciència davant l’avortament. Entre cites i al·lusions els bisbes demanen als polítics catòlics a no votar, quan sigui el moment, a la llei d’avortament. El salt que fan el bisbes del pla moral al polític és sense xarxa. S’equivoquen. Perquè a la tan reivindicada autonomia del Cèsar i Déu; li correspon també el reconeixement dels plans diferents entre l’àmbit del discerniment moral de l’església i la lògica que regula els comportaments polítics. La relació entre els dos plans no és lineal, ni els polítics catòlics conformen un partit de Déu encobert. Els bisbes haurien de fornir elements perquè els polítics catòlics poguessin discernir alhora d’emetre el seu vot, entenent i respectant l’autonomia del pla polític de l’eclesial. A més, contrasta la proactivitat actual, fins i algun bisbe parla de mobilitzar a la societat contra el projecte de llei, tal com es va dir en la presentació del document, amb la passivitat manifestada quan aquesta llei va estar vigent durant les legislatures del Partit Popular.

Per la seva part, alguns polítics haurien de reconèixer que la Constitució no és el codi de la moral cívica, tot i que en ella es trobin valors bàsics per la convivència. La Constitució és un marc de garanties dels drets i deures. La moral cívica, en abstracta no existeix, com tampoc existeix una moral laica superior a una moral religiosa. La convivència i les seves pautes són el resultat d’un procés de trobada i diàleg dinàmic entre diferents visions i concepcions de l’existència humana. Dins d’aquest procés el pensament laic dialoga amb el religiós i aquest amb altres cosmovisions per tal d’identificar aquells valors que defineixen la civilitat. Per això, quan es donen aquests escarafalls entre l’àmbit polític i el eclesiàstic, millor seria pensar abans de parlar. Els eclesiàstics haurien de recuperar el seu mestratge social basat en el discerniment dels signes del temps i la classe política hauria d’assumir que fora de l’arena política hi ha una societat plural i diversa amb criteris morals propis.

dimecres, 3 de juny del 2009

Qual el silenci també parla

L’estratègia electoral de la campanya socialista accentua els elements de diferenciació amb els seus principals oponents, el Partit Popular. L’estratègia dels dos partits sembla que pretén convertir les eleccions del 7 de juny pel Parlament europeu en una mena de plebiscit o moció de censurà del govern. D’Europa se’n parla poc, mentre que la situació política interna esdevé l’eix de la campanya electoral. Suposo que els estrategues electorals socialistes confien que aquesta confrontació de tons amb els seus oponents els permetrà diferenciar-los i mobilitzar els electors que l’any passat donaren el triomf a Zapatero. Hi ha una reedició del “si tu no vas, ellos vuelven”de l’any 2008. Els anuncis d’iniciatives legislatives presentades durant la pre-campanya també pretenien accentuar aquesta diferenciació i provocar un posicionament en contra per part del Partit Popular. Curiosament, això no s’ha produït amb la intensitat que s’esperava. Ni el mateix candidat, el catòlic conservador Mayor Oreja, ha entrat en la confrontació sobre els temes morals. Només el cardenal Cañizares, des de la distància, ha opininat sobre el tema. En aquest sentit, l’estratègia inicial no ha donat els efectes previstos. Més aviat ho ha embolicat creant un espai indefinit entremig de les propostes obertes des socialistes i el conservadorisme contingut i dissimulat dels populars.

Per la seva part, els bisbes espanyols del sector conservador que en anterior ocasions han manifestat respostes dures i contundents enfront a iniciatives legislatives que tocaven la moral, ara estan relativament callats. El seu silenci, poc habitual en altres circumstàncies, em resulta sospitós. Sembla un silenci coincident amb l’estratègia electoral del Partit Popular. Sembla que el sector conservador estigui d’acord de no fer massa llenya ara amb els temes relacionats a la moral i les costums. Si ho fes, ben segur que es perdria la centralitat que estan buscant desesperadament els polítics de la dreta conservadora. Per la seva part, els bisbes conservadors es troben còmodament instal·lats en una aparent equidistància. Es falsa, és simplement la seva particular aportació a la campanya electoral de les europees. En aquest cas, el seu silenci parla.

Crec que els que han quedat lleugerament sobrepassats, en aquest situació, són els que creien poder mobilitzar l’electoral escalfant la campanya a través d’una confrontació de models i maneres d’entendre determinats aspectes de la vida. No ha estat així. No només perquè hi hagut un error d’estratègia en relació al Partit Popular, sinó també perquè una part de l’electoral socialista no ha comprés el sentit d’algunes de les iniciatives legislatives proposades durant la pre-campanya electoral.

divendres, 24 d’abril del 2009

El bisbe Martínez Camino torna a agafar un camí equivocat

Veient com s’ha desenvolupat la darrera Assemblea Plenària de l’episcopat espanyol, entenc que alguns dels bisbes identificats amb el pensament del cardenal Rouco, puguin sentir-se corpresos i desorientats. Han estat masses emocions negatives en poc temps. Però, la capacitat regenerativa d’incomodar que té el bisbe Antonio Martínez Camino supera qualsevol previsió de descoratjament .

Les paraules del bisbe Martínez Camino, com a portantveu de la Conferència Episcopal espanyola, afirmant que la reforma de la Llei orgànica de Llibertat Religiosa no afectarà a l’Església Catòlica són sorprenents i simptomàtiques d’una situació que cal resoldre. La base argumental de Martínez Camino és que “la llibertat religiosa del catòlics està regulada a través dels acords internacionals bilaterals Església-Estat de 1979”. Aquesta asseveració demostra l’important desajust existent en les relacions entre l’Estat i les confessions religioses a Espanya: són discriminatòries per les confessions minoritàries i avantatjosos per l’Església catòlica; especialment perquè, per la seva naturalesa, estan al marge del control parlamentari. Situació que no es dóna en les altres confessions religioses ja que els seus acords amb l’Estat de 1992 tenen rang normatiu de llei.

L’Esglesía catòlica hauria de ser la primera en demanar, després de 30 anys de vigència, na revisió dels acords particulars que regulen la seva relació amb l’Estat. Hi ha prou gruix en la jurisprudència constitucional per incorporar, en una actualització d’aquests relacions, totes les cauteles que calgui per evitar, si això és el que preocupa, interpretar malament el que diu l’article 16 de la Constitució i diluir el pes específic que té la tradició catòlica en la configuració de la societat espanyola. Existeix una igualtat asimètrica en el desenvolupament de l’article 16 de la Constitució que no considero que estigui en perill. Tampoc les altres tradicions religioses són partidàries de diluir el fet religiós i desvertiuar la rellevància del catolicisme en la identitat referent de la nostre societat.

L’Església catòlica hauria de ser plenament solidària amb les altres confessions i no reivindicar per ella, com ho fa Martínez Camino, una via de relació a banda de les que regulen les altres creences. És un exercici d’egoisme que és coherent amb la caritat pròpia de la fe cristiana. A més, pretendre mantenir-se al marge de la regulació de l’exercici d’un dret fonamental, com és la llibertat religiosa, no deixa de ser grotesc i molt perillós. Perquè qualsevol pretensió de mantenir una situació de privilegi més enllà de la legitimitat social, pot conduir a un progressiu aïllament de l’Església catòlica en relació a les altres confessions i alimentar el pensament laïcista, especialment aquell que considera que laïcitat i anticlericalisme formen una unitat.

dimarts, 3 de febrer del 2009

Avui arriba el cardenal Bertone,

Avui arriba el cardenal Bertone a Madrid. Pel que sembla serà una visita que modificarà les relacions entre l’Església catòlica i l’Estat espanyol. Però encara són conjetures. La fina diplomàcia Vaticana, pròpia d’un corredor de fons, ha preparat al detall aquesta visita. El cardenal Bertone ve acompanyat pel cardenal Cañizares. Aquests dos cardenals són els únics que estaran presents en les entrevistes més polítiques d’aquesta visita. On estarà el cardenal Rouco?. En principi no hi serà present. La seva absència resulta significativa. Se sap que mentre el cardenal Bertone intentava establir ponts amb el govern espanyol, tant pels aspectes interns com per les gestions a l’Amèrica Llatina, el cardenal Rouco organitzava un family day el 30 de desembre del 2007 que incomodà notablement a la Secretaria d’Estat i posà en perill les gestions de la diplomàcia espanyola a Cuba i altres països llatinoamericans on la Santa Seu estava obrint ponts. A partir d’aquests moments el cardenal Rouco resultà una persona a mantenir a una certa distància. La bel·ligerància política de Rouco, la incontinència verbal de la COPE han molestat profundament. A més, al Vaticà són conscients de que l’episcopat espanyol està escindit per la meitat entre els partidaris del cardenal Rouco i els seus crítics. La seva elecció com a president de la Conferència Episcopal i l’elecció del Secretari General evidenciaren la profunditat d’aquesta divisió. Aquesta divisió no és bona i, tot i que l'agenda política immediata pot recomposar una unitat de l'episcopat. El posicionament episcopal davant la modificació de la llei de l'avortament pot provocar aquesta nova unitat. Es té consciència de que és una unitat circumstancial i fràgil. Molt efímera.

El cardenal Rouco és conscient del discret paper que se li ha reservat en l’agenda de la visita del cardenal Bertone. Els gestos del seu d’enuig són ben eloqüents. Ha procurat rebaixar l’interès per aquesta visita. Intentà fer un senzill xeflis després de la conferència programa pel dijous al matí. Només la prudent intervenció de la nunciatura reconvertí la petita recepció a la seu de la Conferència Episcopal en un dinar formal i ben organitzat a la Nunciatura. El cardenal Rouco tampoc s’ha esmerçat, com president de la Conferència Episcopal, per assegurar que els bisbes facin un buit a les seves agendes per anar a escolar al cardenal Bertone. S’ha avisat als bisbes tard i amb poca claredat. Més aviat donava la impressió que el cardenal Rouco no s’implicava massa en l’èxit d’aquesta visita. Com tampoc ha posat en marxa la maquinària comunicativa de la seva diòcesi per donar èmfasi l’estada del cardenal Bertone a Madrid. En paral·lel, les pàgines web properes al cardenal Rouco no deixen d’insistir que no hi ha cap fissura entre ell i el cardenal Bertone. De tal manera que, si algú creia que el Secretari d’Estat ve a llegir-li la cartilla al cardenal de Madrid era un error. Al contrari, diuen, el Secretari d’Estat ve a confirmar la línia seguida pel cardenal Rouco.

Ja poden dir el que vulguin, però a l’acabar la seva visita a Madrid el cardenal Bertone agafarà l’avió cap a Roma acompanyat del cardenal Cañizares. Mentrestant el cardenal Rouco es quedarà a Madrid.

dissabte, 17 de gener del 2009

Bertone va a Madrid, Rouco va a Roma

Feia dies que es comentava, però ara ja es té una versió ofical que poca gent es creu: el cardenal Bertone ve el proper 3 de febrer a Espanya convidat per la Conferència Episcopal Espanyola. Pot ser sí que formalment les coses vagin així, però sembla que és possible una altra lectura d’aquesta visita. El cardenal Bertone, com a màxima autoritat de la Secretaria d’Estat i segon càrrec d’importància en el Vaticà, va a Madrid a refer les relacions entre la Santa Seu, el govern espanyol i l’església espanyola. Ben segur que l’habilitat diplomàtica de l’ambaixador d’Espanya ha facilitat aquest viatge i ben segur també que algun amic del cardenal Bertone l’anat informant puntualment de la situació al nostre país.

Els moviments del Vaticà són de filigrana i es preparen amb temps. Des de fa bastants mesos, més d’un any, se sap que el cardenal Bertone treballava per refer les relacions del Vaticà amb el govern espanyol defugint les continuades interferències d’alguns cardenals i bisbes. Els sectors tancats de l’episcopat sempre han manifestat la seva incomoditat amb l’estratègia de la Secretaria d’Estat del Vaticà. El cardenal Bertone sap que l’episcopat espanyol està dividit i que un sector vol continuar amb la política de desgast al govern socialista malgrat que no han tingut els resultats esperats. Tenen els instruments: la COPE, algun dels nous moviments eclesials i als blogs. Tot semblava que funcionava, però la realitat política ha torçat aquesta estratègia. Les eleccions del març de 2008 tornaven a confirmar al PSOE en el govern i la renovació de la presidència de la Conferència Episcopal Espanyola demostrava que la divisió de l’episcopat anava en serio. A més, els amics del cardenal Rouco, des de la COPE seguien insultant a tots els cardenals i bisbes que no eren de la seva corda i, en el moment de màxim deliri, a més de demanar l’abdicació del Rei, acusaven al nunci de massó.

S’havia traspassat un límit i calia tornar les coses al seu lloc. Un signe de que les coses havien canviat fou la visita de la nova executiva de l’episcopat espanyol al papa Benet XVI el dia 19 de maig de 2008. Quan tothom esperava el discurs protocol·lari del cardenal Rouco, com a nou president de la conferència episcopal, Benet XVI va demanar als bisbes que es posessin en cercle i que tots parlessin, que volia escoltar l’opinió de cadascun d’ells. Des d’aquell dia, el cardenal Rouco ha mantingut un prolongat silenci. El to de confrontació ha baixat i la concentració de la família del 28 de desembre de 2008 no tingué res a veure amb pim-pam-pum polític la de l’any anterior. Hi havia una nou clima que ara el cardenal Bertone ve a confirmar davant de tots els bisbes espanyols.

Durant l’any 2008 han passat moltes coses que demostren que per part del Vaticà no es vol l’estil casernari d’alguns bisbes. La vicepresidenta del govern i el cardenal Bertone han constat, en una recent entrevista, que no hi ha cap contenciós entre el Vaticà i l’Estat espanyol; des de l’Estat no es qüestionen els acords del 1979; la cerimònia de beatificació dels morts en la guerra civil fou de baixa intensitat sense la participació de Benet XVI; es nomena al cardenal Cañizares a un càrrec de cúria el que li dona més proximitat a Benet XVI i més distanciament de Rouco; el president de govern rep a primers d’any al cardenal Cañizares abans de la seva marxa a Roma mentre Rouco va a Roma per entevistar-se, ara sí. sól amb Benet XVI; mentres que temes que preocupen a l'Església catòlica i que semblaven que havien d’entrar ràpidament en l’agenda política estan en fase de reflexió lenta.

L’habilitat diplomàtica ha donat els seus fruïts. El cardenal Bertone va a Madrid a parlar amb els bisbes i amb el President de Govern per confirmar aquest nou panorama de relacions més distès. El qual ha de permetre, entre altres, superar alguns dels esculls que preocupen al Vaticà, com són determinades iniciatives legislatives, i garantir les millors condicions polítiques i socials perquè el viatge de Benet XVI el 2001 en ocasió de la Jornada Mundial de la Joventut sigui un èxit. Com semblen que són un èxit les gestions que el cardenal Bertone fa a l’Amèrica Llatina emprant, quan cal, la discreta diplomàcia espanyola.

La propera visita del cardenal Bertone confirmarà la certesa de la saviesa popular que diu que dos no es barallen si un no vol. Tot i que ara, es podria ampliar i dir: dos no es barallen si dos no volen. Jo crec que qui ho ha de saber coneix el sentit d’aquesta dita.

dijous, 18 de desembre del 2008

Rouco cridat a Roma

Sembla que el cardenal Rouco ha estat cridat a Roma. Les raons formals: preparació viatge del Papa el 2011. Es una data massa llunyana per pensar-hi ara. Podria pensar-se altres raons. Per què no l’acte del dia 28 de desembre a Madrid sobre la família?.

No serà que des del Vaticà, vista l’experiència de l’any passat, es vol controlar el que es dirà i es farà a Madrid. Novament, com l’any passat hi hagut massa precipitació i confusió en la convocatòria. La conversió d’una diada diocesana pròpia de la festa de la Sagrada Família en un acte d’abast de tot l’Estat ha creat noves tensions entre els bisbes. No cal agafar l’AVE per defensar la família. El diumenge 28 de desembre és un bon dia perquè a les parròquies de les diòcesis catalanes es reflexioni sobre el sentit i el valor de la família

Novament el cardenal Rouco, amb un afany desmesurat, introdueix un element que preocupa a Roma: la divisió. Va haver-hi divisió en l’elecció del president de la Conferència Episcopal espanyola; tornà haver-hi divisió en l’elecció del seu secretari i ara, amb la convocatòria del “Family Day” a l’espanyola, els bisbes miren més a les seves diòcesis que a Madrid. No serà que Rouco s’ha tornat a precipitar en la seva dèria de buscar excuses per polititzar l’església espanyola.